Los chochos… del tiempo

…El encuentro que tuve con el químico Forlán Zarate fue para mí la prueba definitiva, pues su invento, unos “chochitos” homeopáticos de color verde y rojo, posee la propiedad de CORREGIR NUESTRA VIVENCIA DEL TIEMPO. Con los chochos verdes, las lentas horas que parecen no fluir cuando uno espera o está aburrido, corren a gran velocidad y, en cambio, con los rojos, los fugaces instantes de placer o alegría se detienen y eternizan.

Forlán Zárate (así le gusta que lo llamen, pues odia los títulos universitarios) ha logrado controlar el tiempo subjetivo qué, según me explicó y con razón, es el que cuenta, pues el tiempo objetivo, el que miden los relojes de acuerdo con los intervalos isócronos, posee escaso valor vital.

“Todos sabemos, dijo, que los años no duran lo mismo que la infancia es torturantemente lenta y que en la vejez, los años se van como el agua; que las horas de tedio tardan días, mientras que los días de felicidad huyen como minutos, en suma, que lo decisivo para nuestra vida es cómo percibimos el tiempo. Es este nivel en el que intervienen los chochos”

“Como dijo Henry Bergson: “La duración depende de los estados de ánimo y de la edad”. Yo simplemente eh estudiado las sustancias químicas que se presentan en el organismo cuando experimentamos la lentitud o la velocidad del tiempo y las eh producido artificialmente. Mis chochos son en el fondo endorfinas sintéticas”

La trascendencia de los chochos de Zárate podrá calcularse con solo pensar en que, tanto para las sociedades superdesarrolladas como para las infradesarrolladas, el tiempo es un problema. A unos les resolverá el exceso de horas libres, el aburrimiento y el ocio y, a otros, la abundancia de horas de martirio y hambre. Con un chocho rojo podremos alargar, subjetivamente, el instante que dura la experiencia amorosa y, con uno verde, ¡o con varios! cruzaremos en un segundo de lunes a viernes para llegar lo antes posible al fin de semana.

El control de la vivencia temporal hará mas agradable nuestra vida que, bien vista, está llena de paja. ¿Por qué no saltar hasta el próximo minuto disfrutable, en vez de atravesar lenta y pesarosamente los siglos que duran los embotellamientos o los trámites burocráticos? ¿Por qué no ensanchar los segunds del clímax, los ratos de concordia y diversión, y comprimir a lo mínimo los interminables días de fastidio y mal humor?

Si nuestro trabajo es odioso bastará con ingerir un chocho verde al comienzo de la jornada; si, por el contrario, nuestro que hacer nos gusta y lo que sufrimos ES EL TIEMPO QUE PASAMOS EN CASA, pues con un chocho verde en el hogar y uno en la oficina. Chochos verdes con la esposa o el esposo y rojos con la amiga o el amigo. El invento de Zárate no vuelve mejor nuestra vida en los hechos, sólo corrige la vivencia de la duración: pone en nuestras manos las capacidad de decidir cuáles momentos deben durar más y cuáles menos.

No sé si se trata de una droga, “hasta ahora, no ha producido alucinaciones ni adicción, actúa simplemente como un acelerador o como un freno del tiempo subjetivo”…

A mí me convenció…
Pills

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~ por xavierubermensch en octubre 1, 2009.

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